Redacción
Durante su conferencia matutina, la mandataria señaló que la propuesta del nuevo calendario aún se encuentra en revisión y que este mismo lunes las autoridades educativas del país sostendrían nuevas reuniones para analizar ajustes que permitan conservar el periodo vacacional habitual para estudiantes y docentes.
Sheinbaum explicó que la intención es alcanzar consensos antes de definir oficialmente el calendario escolar, luego de que padres de familia, sectores educativos y gobiernos estatales expresaran dudas sobre las implicaciones académicas y logísticas de concluir el ciclo escolar más de un mes antes de lo acostumbrado.
Como segunda definición política relevante, la presidenta defendió públicamente al titular de la Secretaría de Educación Pública, Mario Delgado, y rechazó que la propuesta haya sido “una ocurrencia” o una decisión unilateral.
La mandataria sostuvo que quienes aprobaron originalmente el planteamiento fueron los titulares de las secretarías de Educación de las 32 entidades federativas y de la Ciudad de México, quienes avalaron en conjunto la fecha del 5 de junio como posible cierre del ciclo escolar 2025-2026.
Sheinbaum reconoció que posteriormente algunos gobernadores manifestaron públicamente su desacuerdo con el adelanto de clases, pero subrayó que sus respectivos secretarios de Educación sí habían respaldado previamente la propuesta en las reuniones nacionales de autoridades educativas.
El proyecto original planteado por la SEP contemplaba concluir las clases el 5 de junio de 2026 y mantener posteriormente algunos días de actividades administrativas para docentes, con el argumento de compensar afectaciones provocadas por el calor extremo en distintas regiones del país y por ajustes logísticos relacionados con la 2026 FIFA World Cup.
Sin embargo, la posibilidad de reducir significativamente el tiempo efectivo de clases provocó críticas entre padres de familia, especialistas y autoridades estatales, particularmente por el impacto que podría tener en el aprendizaje de los estudiantes y en la organización familiar de millones de personas.
Ante ello, el Gobierno federal ahora busca construir un acuerdo que permita modificar el calendario sin eliminar las seis semanas tradicionales de vacaciones de verano, uno de los principales puntos que, según Sheinbaum, la SEP intenta preservar en la nueva propuesta educativa.









