Redacción
Foto: Redes sociales
Fue acribillado frente a su domicilio; el crimen ocurre en un escenario marcado por señalamientos de nexos entre autoridades y el narco
Culiacán, Sinaloa.— El asesinato de Homar Salas Gastélum, dirigente electo del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán (Stasac), sacudió este jueves a Sinaloa, en un contexto de creciente tensión política y criminal en la entidad, marcado por recientes señalamientos de autoridades estadounidenses sobre presuntos vínculos entre funcionarios estatales y el crimen organizado.
De acuerdo con reportes noticiosos, el ataque ocurrió esta mañana cuando el líder sindical fue acribillado a balazos frente a su domicilio, en el fraccionamiento Brisas del Humaya, al norte de Culiacán.
En el atentado también murió un acompañante identificado como funcionario municipal o escolta.
Las primeras versiones indican que un grupo armado llegó al lugar y abrió fuego con armas de alto calibre antes de huir, lo que movilizó a corporaciones de seguridad de los tres niveles de gobierno.
Un líder bajo amenaza
El crimen adquiere mayor relevancia al considerar que Salas Gastélum había sido electo recientemente como líder sindical y estaba por asumir formalmente el cargo en los próximos días.
Además, apenas en febrero pasado había sobrevivido a un atentado armado contra su vivienda, lo que derivó en que se le asignaran medidas de protección.
Este antecedente refuerza la hipótesis de un ataque dirigido y planificado, en un entorno donde los liderazgos sindicales locales suelen tener influencia política y control sobre estructuras administrativas clave.
Condena oficial y exigencia de justicia
El alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, condenó el homicidio y lo calificó como un “cobarde atentado”, al tiempo que exigió una investigación exhaustiva para dar con los responsables.
La Fiscalía General del Estado inició las indagatorias correspondientes, aunque hasta el momento no se ha informado de detenidos ni de una línea de investigación concluyente.
Un crimen en medio de tensión internacional
El asesinato ocurre en un momento particularmente delicado para Sinaloa. Apenas un día antes, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a diversos funcionarios del estado —incluido el gobernador— de presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, lo que ha generado un choque diplomático con México.
En ese contexto, el homicidio de un líder sindical con peso político local intensifica las preocupaciones sobre la penetración del crimen organizado en estructuras públicas y laborales.
Violencia estructural en Sinaloa
El caso de Homar Salas se suma a una ola persistente de violencia en la entidad, marcada por disputas internas del crimen organizado, particularmente entre facciones del propio Cártel de Sinaloa.
Analistas advierten que este tipo de asesinatos selectivos —dirigidos contra figuras con poder territorial o institucional— suelen estar vinculados a intentos de control político, económico o sindical en regiones estratégicas.
El homicidio no solo golpea al ámbito sindical, sino que reaviva el debate sobre la seguridad en México, la infiltración criminal en gobiernos locales y el riesgo para actores políticos y sociales, en uno de los estados históricamente más complejos del país.
La ejecución de Salas Gastélum, a días de asumir el liderazgo sindical, deja un mensaje contundente: en Sinaloa, el poder —formal o informal— sigue disputándose a balazos.









