Un mercado irregular de producto adulterado y de procedencia incierta se distribuye fuera de los canales habituales.
Algunos cálculos ubican los daños económicos en más de seis mil millones de pesos, con un perjuicio fiscal por IVA e ISR no cobrados superior a mil millones.
Redacción
El llamado «cemento huachicol», un mercado irregular de producto adulterado y de procedencia incierta que se distribuye fuera de los canales habituales, enfrenta un problema más en Baja California. Fotografías de almacenes en Tijuana exhiben cientos de costales de este material apilados sin techo, sin tarimas y sin ningún tipo de manejo logístico adecuado, justo después de las lluvias que dejó en la entidad la tormenta tropical Rachel.
La preocupación por esto no es nueva. En abril, el presidente de la Cámara Nacional del Cemento (Canacem), José María Barroso Ramírez, advirtió que la presencia del cemento adulterado va al alza en el país y que se comercializa desde paquetes de un kilogramo hasta sacos de 50 kilos, generalmente mezclados con caliza.
Aunque la Canacem no ha publicado cifras oficiales sobre sus dimensiones, algunos cálculos ubican los daños económicos en más de seis mil millones de pesos, con un perjuicio fiscal por IVA e ISR no cobrados superior a mil millones.
Este mercado negro se desarrolla con mayor rapidez en ciertas zonas del país, entre ellas Baja California, donde comprar fuera de los canales autorizados implica un riesgo directo para la seguridad estructural porque no hay garantía de origen, composición ni desempeño técnico.
En la región, la concretera BC Concretos difundió un aviso dirigido a constructoras, contratistas y consumidores sobre la circulación en Tijuana y Rosarito de materiales de procedencia incierta, y los exhortó a verificar los lotes, facturas y distribuidores autorizados.
Dicho problema ya llegó a la agenda federal pues en agosto, la Tercera Comisión de la Permanente del Congreso de la Unión aprobó un exhorto a la Profeco para investigar y frenar su comercialización.
“Cemento huachicol” bajo la lluvia
A todo esto se suma el almacenamiento sin protección. De acuerdo con las buenas prácticas que dicta el Instituto Mexicano del Cemento y del Concreto (IMCYC), la humedad es la mayor amenaza operativa para este material. En el documento «Principales prácticas para conservar la calidad y propiedades del cemento durante su almacenamiento», publicado en 2026 y elaborado por el ingeniero Roberto Uribe Afif, el instituto advierte que un mal almacenamiento provoca grumos, pérdida de fluidez, alteraciones en el fraguado y baja resistencia en el concreto.
En otro estudio, «Buenas prácticas para el almacenamiento de cemento en Big Bags y sacos», el Instituto indica que los sacos de 25 o 50 kilos deben colocarse sobre tarimas elevadas de 10 a 20 centímetros del suelo, separados de muros exteriores y apilados en no más de diez piezas de altura, siempre cerrados y protegidos del sol directo, porque la radiación ultravioleta debilita el tejido del empaque.
La guía clasifica como riesgo crítico almacenar directamente sobre suelo o concreto húmedo, permitir que los sacos se mojen con la lluvia, ignorar goteras o usar cemento con grumos duros sin evaluarlo antes. Como riesgo alto, enlista guardar el material a la intemperie cubierto solo con lonas, justo como se muestra en las fotografías.
Según el instituto, el cemento deteriorado provoca caídas en la resistencia a compresión, variaciones en la trabajabilidad y sobrecostos por desperdicios o rechazos. Y las consecuencias pueden ir desde pequeñas grietas, filtraciones y corrosión del acero de refuerzo hasta una construcción estructuralmente vulnerable. El riesgo es mayor en una ciudad como Tijuana, donde la expansión urbana, la autoconstrucción y la presión inmobiliaria generan una demanda para la que una oferta más barata puede parecer una oportunidad, aunque a la larga ese ahorro resulte en reparaciones costosas.
La Canacem recomienda comprar únicamente a distribuidores autorizados, verificar los sellos de garantía del fabricante y las normas oficiales mexicanas. Y ante un precio inusualmente bajo, un costal sin marca o un almacén sin protección, la recomendación es no comprar y denunciar ante la Profeco.