Dos pasados turbios, una misma foto: Bejarano bendice a Nieto en la carrera por Querétaro

El «Señor de las Ligas» respalda al exfuncionario que la FGR investiga por presunto enriquecimiento ilícito. Morena guarda silencio; los hechos, no.

Redacción

El domingo pasado, en el municipio de El Marqués, Querétaro, un hombre bajó de un taxi sin comitiva ni avanzada, con una mochila al hombro. Los asistentes lo esperaban desde hacía casi una hora. Cuando por fin apareció, René Bejarano Martínez —el mismo que hace 22 años fue captado en video acomodando fajos de billetes con ligas de hule en su maletín— tomó el micrófono para darle su bendición política a Santiago Nieto Castillo, aspirante de Morena a la gubernatura queretana para 2027.

La escena tiene todos los ingredientes de un manual de cómo no hacer campaña: dos figuras con historiales de sospecha patrimonial sin resolver del todo, uniendo fuerzas bajo la bandera de la «Cuarta Transformación» y su discurso de honestidad y combate a la corrupción.

El regreso del «Señor de las Ligas»

Bejarano no necesita presentación para quien haya seguido la política mexicana de este siglo. En marzo de 2004, el programa de Brozo difundió un video donde aparecía recibiendo decenas de miles de dólares en efectivo de manos del empresario Carlos Ahumada, mientras se desempeñaba como secretario particular de Andrés Manuel López Obrador. La imagen de Bejarano usando ligas para ordenar los fajos de billetes le dio el apodo que lo perseguiría de por vida: «El Señor de las Ligas». Fue desaforado, encarcelado y, tras un proceso judicial que se prolongó casi una década entre absoluciones y nuevas causas por fraude, salió libre en 2014 por «falta de pruebas» —no por una exoneración plena de todo lo que se le imputó.

Que hoy presida una organización llamada «Movimiento Nacional por la Esperanza» y se pasee por el país respaldando candidaturas de la 4T no borra ese expediente. Lo curioso —y lo verdaderamente noticioso— es que ni el propio Morena lo niega: ante las críticas por el respaldo a Nieto, el secretario general del comité estatal, Israel Alejandro Pérez Ibarra, salió a defender la participación de Bejarano reconociendo abiertamente que fue «sancionado conforme a la ley por actos de corrupción», aunque insistió en que como ciudadano conserva sus derechos político-electorales. Es decir: el propio partido confirmó, sin que nadie se lo preguntara con esas palabras, que el hombre que ungió a su candidato en Querétaro carga una sanción por corrupción a cuestas.

El otro expediente: Santiago Nieto y las carpetas que no cierran

Si Bejarano trae el pasado, Nieto trae el presente. El exfiscal electoral y extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) llega a esta contienda arrastrando una carpeta de investigación abierta en la Fiscalía General de la República por presunto enriquecimiento ilícito, iniciada a partir de una denuncia anónima presentada en diciembre de 2021, apenas semanas después de que renunciara a la UIF en medio del escándalo de su boda en Guatemala.

El señalamiento no es menor: durante 25 meses al frente de la UIF, con un sueldo neto declarado de poco más de 107 mil pesos mensuales, Nieto acumuló cuatro propiedades y un automóvil de lujo por un valor conjunto cercano a los 40 millones de pesos. Reportes periodísticos más recientes —de mayo de 2026, ya con Nieto convertido en aspirante a gobernador— señalan que la carpeta sigue viva: se investigan dictámenes fiscales y patrimoniales, y han trascendido denuncias adicionales sobre una posible red de empresas de consultoría ligadas a su entorno familiar, usadas presuntamente para triangular recursos.

Nieto ha respondido con la misma fórmula que usa hoy contra sus críticos: dice estar «limpio», atribuye sus propiedades a créditos hipotecarios, y califica las acusaciones como una campaña de desprestigio orquestada por adversarios políticos. Promovió al menos dos amparos para frenar las pesquisas sobre su patrimonio. Ninguno de esos argumentos, sin embargo, ha logrado que la Fiscalía cierre el expediente.

A esto se suma que no es la primera vez que Nieto sale de un cargo público entre acusaciones: en 2017 fue destituido de la FEPADE, en el sexenio de Peña Nieto, días después de declarar públicamente que Emilio Lozoya lo había presionado en el caso Odebrecht —una versión que después matizó cuando se le pidieron detalles. Dos gobiernos, dos partidos, dos salidas forzadas por escándalo: ese es el patrón que antecede a su actual aspiración.

La ironía que nadie menciona en el templete

El domingo, en El Marqués, Bejarano llamó a la «unidad sincera» y advirtió que «ninguna fuerza política gana dividida». Nieto, agradecido, habló de la urgencia de sacar al PAN de la Corregidora y prometió cerrar las «brechas sociales» del estado. Ninguno de los dos mencionó, por supuesto, sus propios expedientes.

Que un movimiento que se reclama heredero de la lucha contra la corrupción integre en su primera línea de campaña a una figura sancionada por ese mismo delito, para respaldar a un aspirante con una carpeta abierta por enriquecimiento ilícito, no es un detalle menor de la nota roja política: es, literalmente, la historia completa. La pregunta que le queda a Morena Querétaro —y que ni Bejarano ni Nieto respondieron esa tarde— es simple: ¿con qué autoridad moral se construye una «Cuarta Transformación» cuando sus propios símbolos de unidad cargan las mismas sombras que dicen combatir?

Nota: Nieto Castillo ha negado en múltiples ocasiones las acusaciones en su contra y las atribuye a una campaña política en su contra; la carpeta de la FGR corresponde a una investigación en curso, sin que exista a la fecha una sentencia o resolución de responsabilidad penal.