Redacción
La principal atención se concentró en la presentación de “Ceniza en la boca”, la nueva película dirigida por Diego Luna y basada en la novela homónima de Brenda Navarro, seleccionada en la sección de Sesiones Especiales del Festival de Cannes. La cinta, descrita como un drama íntimo sobre el desarraigo familiar provocado por la migración, recibió una prolongada ovación tras su estreno el miércoles y colocó nuevamente al mexicano en el centro de la conversación cinematográfica internacional.
Medios europeos destacaron que Luna llegó acompañado por Gael García Bernal y otros representantes del cine iberoamericano, en una imagen que muchos interpretaron como un reencuentro simbólico de una generación de cineastas mexicanos que ha marcado presencia internacional desde principios de los años 2000.
Durante sus encuentros con la prensa, Diego Luna habló abiertamente sobre el contexto político que rodea la historia de la película. El actor y director señaló que intenta mantenerse alejado de los “mensajes de odio” relacionados con la migración para concentrarse en historias humanas que permitan comprender el impacto emocional que viven miles de familias mexicanas y latinoamericanas.
“Ceniza en la boca” retrata precisamente esa fractura emocional: la separación, el sentimiento de extranjería y las heridas familiares derivadas de emigrar. La crítica especializada describió la obra como uno de los trabajos más personales de Luna y subrayó que marca su regreso como director a Cannes, 16 años después de presentar “Abel”.
La aparición de Gael García Bernal también despertó atención internacional. El actor mexicano presentó en Cannes la película “Magellan”, dirigida por el filipino Lav Diaz, donde interpreta al explorador Fernando de Magallanes en una producción de gran escala histórica y política.
Además de su actividad cinematográfica, García Bernal llegó al festival respaldado por el reciente reconocimiento que recibió del gobierno francés con la Orden de las Artes y las Letras, una de las mayores distinciones culturales de Francia, otorgada por su trayectoria y aportaciones al cine internacional.
En sus declaraciones más comentadas, Gael defendió la necesidad de un cine crítico frente al clima de polarización política mundial. El actor sostuvo que América Latina y Europa comparten una visión humanista sobre temas como la migración y consideró indispensable preservar espacios culturales capaces de cuestionar discursos extremistas.
La presencia conjunta de Diego Luna y Gael García Bernal en Cannes también provocó una ola de reacciones en redes sociales y medios especializados, que recordaron el largo camino recorrido por ambos desde “Amores Perros” y “Y tu mamá también”, hasta sus proyectos actuales como productores, activistas culturales y figuras centrales del cine iberoamericano.
Aunque ninguno de los dos obtuvo alguno de los premios principales de la competencia oficial, la crítica internacional coincidió en que ambos mexicanos se consolidaron como dos de las voces latinoamericanas más visibles y respetadas de la presente edición del Festival de Cannes.









