Redacción
- Logran hallazgo mediante una investigación internacional, con la participación de varios periodistas
- Caso Keytruda revela daños a pacientes y posibles fallas en cadenas de suministro del sistema público de salud
- Alertas por medicinas falsificadas se quintuplican desde 2018 mientras proveedores señalados mantuvieron contratos oficiales
- Mercados ilegales, desabasto y débil persecución penal alimentan expansión del tráfico de fármacos apócrifos
La entrega de medicamentos falsos contra el cáncer en hospitales públicos de México emerge como el hallazgo central de una investigación periodística internacional que documenta cómo fármacos adulterados o falsificados, incluido el oncológico Keytruda, han sido administrados a pacientes dentro de instituciones públicas, provocando daños a la salud y exhibiendo posibles fallas en los controles sanitarios y en las cadenas de suministro gubernamentales.
El caso de un paciente en Yucatán, que recibió dosis vinculadas a lotes falsificados, se presenta como una muestra de un problema más amplio que habría alcanzado hospitales públicos y privados del país.
La investigación señala que este fenómeno ocurre en medio de un crecimiento acelerado de denuncias y alertas sanitarias por medicamentos falsificados, las cuales se han multiplicado por cinco desde 2018, en paralelo a problemas de desabasto en el sector salud.
Documentos y registros revisados también apuntan que empresas señaladas por vender medicamentos irregulares continuaron obteniendo contratos públicos millonarios con instituciones como el IMSS, ISSSTE e institutos especializados, lo que ha encendido alertas sobre deficiencias en supervisión y compras gubernamentales.
El reportaje además expone la existencia de mercados abiertos de medicinas apócrifas, como El Santuario, en Guadalajara, donde se comercializan tratamientos de alto costo sin garantías sanitarias, así como la operación de redes criminales vinculadas a falsificación, contrabando y adulteración de medicamentos.
Expertos consultados advierten que el desabasto, la debilidad regulatoria y la escasa persecución penal han favorecido la expansión de este mercado ilícito, convertido en una amenaza creciente para pacientes, instituciones públicas y la seguridad sanitaria del país.
La investigación periodística fue realizada por Carlos Carabaña (EL PAÍS), Aldo Canedo (El Sol de México), Violeta Santiago (Quinto Elemento Lab), Gerardo Reyes (Univision), Angie Sandoval (Univision) e Isabella Cota (ICIJ).









