La estrella de Hollywood acompañó a la cantante francesa en momentos decisivos de su vida, desde el duelo por Marcel Cerdan hasta su boda con Jacques Pills, una relación que quedó retratada en una fotografía histórica de 1952.
Redacción
La historia de Marlene Dietrich y Edith Piaf reúne dos trayectorias extraordinarias del espectáculo europeo del siglo XX, pero también revela la cercanía personal que surgió entre ellas lejos de los escenarios.
Una fotografía tomada en 1952 ofrece un testimonio singular de esa relación: Dietrich aparece ayudando a Piaf a resolver un problema con los zapatos que utilizaría en su boda con el cantante Jacques Pills.
La imagen fue captada por Nick de Morgoli, fotógrafo vinculado con la revista Paris Match, y muestra a la actriz alemana concentrada en ajustar las correas del calzado de su amiga mediante nuevos agujeros.
El episodio ocurrió el 29 de julio de 1952, fecha de la boda civil de Piaf en París, y no el 20 de septiembre, cuando se celebró la ceremonia religiosa en Nueva York.
Más allá de la anécdota, la fotografía permite acercarse a una amistad que había comenzado cinco años antes y que estuvo marcada por la admiración artística, el acompañamiento y las dificultades personales.
Dos estrellas unidas por la música
Dietrich ya era una figura internacional cuando conoció a Piaf en Nueva York, en 1947.
La actriz alemana había alcanzado la fama cinematográfica con películas como El ángel azul y Marruecos, mientras que Piaf se había convertido en una de las voces más reconocibles de Francia y buscaba ampliar su público en Estados Unidos.
La intensidad de las interpretaciones de Piaf impresionó a Dietrich, quien comenzó a acercarse a ella y a acompañarla durante su estancia en la ciudad.
Con los años, la relación dejó de limitarse a la admiración profesional.
Los relatos biográficos sobre ambas describen a Dietrich como una presencia cercana, dispuesta a ayudar a Piaf con asuntos prácticos y a acompañarla durante distintas etapas de su vida.
La actriz también evocó esa relación en sus memorias, publicadas en francés en 1984 bajo el título Marlène D., donde recordó momentos que permiten apreciar la importancia que la cantante tuvo para ella.
El dolor que compartieron tras una tragedia
En octubre de 1949, Piaf recibió uno de los golpes más duros de su vida: la muerte de Marcel Cerdan, el boxeador francés con quien mantenía una relación sentimental.
Cerdan falleció el 28 de octubre, cuando el avión en el que viajaba hacia Nueva York se estrelló en las Azores.
De acuerdo con los testimonios biográficos, Dietrich fue quien comunicó la noticia a la cantante.
Piaf tenía compromisos profesionales en la ciudad y debía presentarse esa noche en el club Versailles, pese a la conmoción provocada por la pérdida.
Dietrich intentó convencerla de que descansara y procuró acompañarla en aquellas horas difíciles.
Los recuerdos de ese periodo describen una cercanía que se manifestó tanto en la preocupación por el estado emocional de Piaf como en los esfuerzos por ayudarla a afrontar sus obligaciones profesionales.
La muerte de Cerdan dejó una huella profunda en la cantante y se convirtió en uno de los episodios que marcaron su vida personal.
La boda de 1952 y el gesto que quedó para la historia
Piaf contrajo matrimonio con Jacques Pills en 1952.
La ceremonia civil tuvo lugar en París el 29 de julio, mientras que la celebración religiosa se realizó el 20 de septiembre en la iglesia de Saint-Vincent-de-Paul, en Nueva York.
Dietrich participó como dama de honor y estuvo cerca de la novia durante los preparativos.
Fue en ese contexto cuando surgió la escena registrada por De Morgoli: al advertir que los zapatos de Piaf le quedaban demasiado grandes, Dietrich buscó una solución para ajustarlos.
La fotografía muestra a la actriz arrodillada frente a la cantante mientras modifica las correas con unas tijeras.
En los relatos sobre la boda también se recuerda que Dietrich le regaló a Piaf una pequeña cruz adornada con esmeraldas, un detalle personal que acompañó aquella celebración.
El contraste entre la fama de ambas y la sencillez de la escena contribuyó a que la fotografía se convirtiera en un testimonio memorable de su relación.
El afecto frente a los problemas de salud
Durante los años siguientes, Piaf enfrentó un deterioro progresivo de su salud.
Los accidentes y los tratamientos contra el dolor contribuyeron a su dependencia de la morfina, mientras continuaba con una intensa actividad artística.
Dietrich trató de apoyarla, aunque las dificultades de la cantante llegaron a un punto en el que la ayuda de sus amistades no bastaba para resolver sus problemas.
En sus memorias, la actriz recordó a Piaf con afecto y dejó constancia de la preocupación que le provocaba verla atravesar circunstancias cada vez más difíciles.
Los testimonios sobre ambas han dado lugar a distintas interpretaciones acerca de la naturaleza de su vínculo. Lo que destaca de manera constante es la importancia que tuvo esa relación en sus vidas y la huella que dejó en los recuerdos de Dietrich.
Una despedida que no borró los recuerdos
Edith Piaf murió el 10 de octubre de 1963, a los 47 años.
Cuatro días después fue sepultada en el cementerio de Père-Lachaise, en París, en medio de una multitud que acudió a despedir a una de las voces más emblemáticas de la canción francesa.
Dietrich asistió al funeral vestida de luto, según las crónicas y los relatos biográficos sobre la despedida.
Más de veinte años después, la actriz volvió a dedicar páginas de sus memorias a la cantante, cuyo recuerdo permanecía ligado a una etapa importante de su propia vida.
La imagen de 1952 conserva una escena pequeña dentro de dos biografías extraordinarias: una actriz que interrumpe los preparativos de una boda para ayudar a su amiga con un inconveniente inesperado.
Lejos de los grandes escenarios, aquel gesto cotidiano ofrece una perspectiva distinta de dos mujeres que compartieron admiración, afecto y momentos decisivos durante una época irrepetible de la cultura europea.