La medida busca contener los precios del combustible en Estados Unidos, pero genera críticas de Kiev por los beneficios económicos que podría obtener Moscú.
Redacción
Washington, 10 de octubre de 2026. El acuerdo anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump para ampliar el suministro de diésel ruso a los mercados internacionales abrió un nuevo frente de tensión con Ucrania y reavivó el debate sobre la efectividad de las sanciones económicas contra Moscú, en un contexto de elevados precios de los combustibles.
Tras una conversación telefónica de aproximadamente 90 minutos con su homólogo ruso, Vladímir Putin, Trump informó que Rusia suministraría inicialmente más de 300 mil toneladas de diésel, seguidas de otras 500 mil toneladas en noviembre y entregas adicionales posteriores, sujetas a las condiciones de las refinerías rusas.
El Departamento del Tesoro estadounidense emitió una licencia temporal que permite determinadas operaciones relacionadas con la venta, entrega e importación de diésel de origen ruso hasta el 7 de abril de 2027. La medida representa una flexibilización de las restricciones energéticas impuestas a Moscú tras la invasión de Ucrania en 2022.
Ucrania cuestiona el beneficio para Moscú
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, criticó la decisión y advirtió que los ingresos derivados de las exportaciones energéticas pueden contribuir a financiar la guerra rusa. La controversia surge mientras representantes estadounidenses, ucranianos y europeos mantienen conversaciones en Miami para tratar de avanzar hacia una propuesta de paz.
La decisión también coincide con las críticas de Trump a Zelenski por los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras rusas. El mandatario estadounidense ha sostenido que esas operaciones afectan el suministro energético y ha pedido que Ucrania tenga un nuevo presidente capaz de alcanzar un acuerdo.
Dudas sobre la reducción de precios
La administración estadounidense presenta el suministro adicional como una vía para aliviar el costo del combustible, que repercute en el transporte de mercancías, la agricultura y otros sectores económicos.
Sin embargo, especialistas citados por Reuters y Associated Press advierten que el impacto podría ser limitado. El combustible ruso podría redirigirse hacia nuevos compradores sin incrementar de manera significativa la oferta mundial, por lo que el efecto sobre los precios dependerá de las condiciones del mercado y de que los volúmenes anunciados se materialicen.
El acuerdo se produce, además, en medio de las perturbaciones del mercado energético relacionadas con el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y de la presión económica derivada del encarecimiento de los combustibles, semanas antes de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre.
Así, la medida coloca a Washington ante un doble desafío: contener los costos energéticos internos y mantener la presión económica sobre Rusia mientras busca una salida diplomática a la guerra en Ucrania.









