Tras más de una década apostando por tabletas y recursos electrónicos, el país escandinavo impulsa desde 2023 una estrategia para reforzar la lectura en papel y la escritura a mano ante preocupaciones sobre comprensión lectora y concentración de los estudiantes.
Redacción
Estocolmo.- Durante más de una década, Suecia fue considerada uno de los países pioneros en la incorporación de tecnología digital en la educación. Computadoras, tabletas y materiales electrónicos sustituyeron progresivamente a los libros impresos en numerosas escuelas, en una estrategia que buscaba preparar a los estudiantes para un entorno cada vez más digitalizado.
Sin embargo, tras años de aplicación de este modelo, las autoridades educativas suecas comenzaron a revisar sus resultados ante señales de deterioro en algunas habilidades fundamentales de aprendizaje.
El debate tomó fuerza después de que evaluaciones nacionales e internacionales mostraran una disminución en el desempeño lector de los estudiantes. Los resultados de la prueba internacional PIRLS 2021, que mide la comprensión lectora en alumnos de cuarto grado, reflejaron un descenso respecto a mediciones anteriores, mientras que especialistas en educación expresaron preocupación por problemas relacionados con la concentración, la atención sostenida y la comprensión profunda de textos.
Ante este panorama, el gobierno sueco inició en 2023 una nueva estrategia educativa enfocada en fortalecer nuevamente las habilidades básicas de lectura, escritura y aprendizaje temprano.
Como parte de este giro, las autoridades anunciaron inversiones equivalentes a cientos de millones de coronas suecas para adquirir libros de texto impresos y reforzar las bibliotecas escolares. La medida busca garantizar que todos los estudiantes tengan acceso a materiales físicos de lectura, especialmente durante los primeros años de formación.
La ministra de Educación, Lotta Edholm, ha defendido públicamente la necesidad de recuperar prácticas pedagógicas tradicionales que, según diversos estudios, continúan siendo fundamentales para el desarrollo cognitivo infantil. Entre ellas destacan la lectura en papel y la escritura a mano, consideradas herramientas importantes para la adquisición del lenguaje, la memoria y la comprensión lectora.
El cambio de rumbo no implica la eliminación de la tecnología de las escuelas. Las autoridades han aclarado que las herramientas digitales seguirán formando parte del proceso educativo, aunque con un uso más equilibrado y basado en evidencia pedagógica.
La nueva orientación establece que los alumnos de menor edad deben tener una exposición más limitada a las pantallas y una mayor interacción con libros impresos y actividades de escritura manual. Conforme avanzan los niveles educativos, los recursos digitales continúan utilizándose como herramientas complementarias.
Actualmente, Suecia se encuentra en una etapa de implementación de esta política. Durante 2024 y 2025 continuó la distribución de materiales impresos en los centros escolares y se fortalecieron las directrices para reducir el tiempo de pantalla en los primeros años de enseñanza. Paralelamente, el país ha impulsado medidas para restringir el uso de teléfonos móviles durante la jornada escolar, en línea con una tendencia observada en otros sistemas educativos europeos.
Lejos de representar un rechazo a la tecnología, el caso sueco se ha convertido en uno de los ejemplos más observados a nivel internacional sobre los límites de la digitalización educativa. El debate ha despertado interés entre gobiernos, investigadores y especialistas que analizan cuál es el equilibrio adecuado entre innovación tecnológica y métodos tradicionales de enseñanza.
La experiencia de Suecia resulta especialmente relevante porque el país fue uno de los principales impulsores de la educación digital en Europa. Su decisión de reforzar nuevamente el uso de libros impresos y la escritura a mano ha abierto una discusión global sobre la forma en que las nuevas tecnologías deben integrarse en las aulas y sobre cuáles son las herramientas más efectivas para desarrollar competencias básicas como la lectura, la comprensión y la concentración.









